A fines del siglo XIX, la anestesiología y el cine eran dos disciplinas jóvenes que estaban transformando la manera de comprender y registrar el mundo. En 1899, ambas se cruzaron en un acontecimiento extraordinario: la filmación de una intervención quirúrgica en el antiguo Hospital de Clínicas de Buenos Aires. Con el tiempo, ese registro sería reconocido como la primera operación quirúrgica filmada de la historia.
La intervención estuvo a cargo del Dr. Alejandro Posadas, una de las figuras más destacadas de la medicina argentina de su época. El procedimiento consistió en la resección de un quiste hidatídico de pulmón, una cirugía compleja para los conocimientos y recursos disponibles a fines del siglo XIX.
Ese mismo año, Posadas conoció en Buenos Aires al camarógrafo francés Eugène Py, pionero del cine en Argentina y jefe de laboratorio de la casa de fotografía fundada por el empresario belga Henry Lépage. Interesado en las posibilidades de este nuevo medio, Posadas le propuso registrar una de sus cirugías.
La filmación se realizó en soporte de 35 milímetros. Diversas publicaciones señalan que el quirófano elegido se encontraba junto a una ventana para aprovechar al máximo la luz natural, ya que las condiciones técnicas de la época exigían una gran iluminación para poder registrar imágenes en movimiento.
La película muestra a Posadas durante la cirugía y ofrece además un valioso testimonio sobre la práctica anestésica de fines del siglo XIX. En la cabecera del paciente se encuentra el practicante Rodolfo S. Roccatagliata, encargado de administrar la anestesia general. En las imágenes puede observarse cómo sostiene un frasco que contiene el anestésico y deja caer pequeñas cantidades sobre una máscara anestésica utilizada para que el paciente inhale los vapores.
Aunque no existe certeza absoluta sobre el agente anestésico empleado, los especialistas consideran probable que se tratara de cloroformo. Durante las últimas décadas del siglo XIX, este fármaco había desplazado al éter en gran parte del mundo, incluida la Argentina. Era habitual que tanto el cloroformo como el éter fueran trasvasados a frascos goteros u otros recipientes que permitieran una dosificación más controlada.
La máscara utilizada también resulta de gran interés histórico. Es muy probable que se tratara de una máscara de Schimmelbusch, un modelo que continuó utilizándose en Buenos Aires hasta la década de 1960. En aquellos años, la anestesia no era administrada por médicos especialistas, sino habitualmente por practicantes, enfermeros o hermanas religiosas. A estas personas se las conocía popularmente como «cloroformistas», mientras que los pacientes eran descritos como «cloroformizados».
La filmación permite observar además las normas de asepsia vigentes en la época. Posadas, su ayudante quirúrgico y el anestesista visten largos guardapolvos blancos con las mangas remangadas hasta el antebrazo. No utilizan gorro, barbijo ni guantes, elementos que todavía no formaban parte del equipamiento quirúrgico habitual.
Décadas después, antes de la demolición del antiguo Hospital de Clínicas a mediados de la década de 1970, el Dr. Florentino Sanguinetti encontró en un archivo abandonado varios rollos de película de 35 milímetros. Al examinarlos, creyó reconocer a Posadas en una de las escenas quirúrgicas. Estudios posteriores fecharon el material hacia 1899 y lo atribuyeron a la filmación realizada por Eugène Py.
La relevancia del hallazgo fue enorme. Cinematecas de Francia y Bélgica confirmaron posteriormente que se trataba de la primera operación quirúrgica filmada en el mundo. De este modo, en un hospital de Buenos Aires quedó registrado por primera vez no solo un acto quirúrgico, sino también la administración de una anestesia general, convirtiéndose en un documento excepcional para la historia de la medicina, la anestesiología y el cine.