Quirófano verde

¿Por qué los quirófanos son verdes?

Cuando la física del color entró al quirófano

Una de las características más llamativas del quirófano histórico de nuestro Museo es el color verde de sus paredes y cerámicos. Aunque hoy pueda parecer una elección estética, se trata en realidad de una decisión técnica vinculada con la visión humana y la práctica quirúrgica. Lo más interesante es que este quirófano incorporó esta solución de manera muy temprana para su época.

A comienzos del siglo XX, los hospitales eran predominantemente blancos. Paredes, uniformes y numerosos elementos del entorno compartían ese color, asociado a la limpieza y la esterilidad. En una época en la que la medicina comenzaba a comprender la importancia de la higiene para prevenir infecciones, el blanco permitía detectar fácilmente manchas y evidenciar visualmente la asepsia.

Sin embargo, esta elección también presentaba inconvenientes. Las potentes lámparas necesarias para iluminar el campo quirúrgico reflejaban intensamente la luz sobre las superficies blancas, generando deslumbramiento y fatiga visual. Durante intervenciones prolongadas, esto podía afectar la comodidad y el rendimiento del equipo quirúrgico.

A este problema se sumaba otro menos evidente. Los cirujanos observaban durante largos períodos sangre y tejidos de color rojo intenso. Como consecuencia, las células de la retina encargadas de percibir ese color se sobreestimulaban temporalmente. Al dirigir luego la mirada hacia una superficie blanca, aparecía una imagen residual verdosa que podía resultar molesta y dificultar la percepción visual.

La solución fue incorporar el verde, color complementario del rojo. Al mirar una superficie verde, esa imagen residual se neutraliza y desaparece con mayor rapidez, permitiendo que la vista descanse y recupere su capacidad para distinguir con precisión los diferentes tonos del campo quirúrgico.

Aunque estos criterios comenzaron a plantearse alrededor de 1914, su aplicación sistemática se produjo recién a mediados del siglo XX. Por eso resulta especialmente significativo que este quirófano inaugurado en 1925 en Astra (Chubut) ya incorporara paredes y revestimientos verdes, evidenciando la adopción temprana de criterios que décadas más tarde se convertirían en un estándar internacional.

Los quirófanos actuales son muy diferentes. Las antiguas superficies revestidas con cerámicos han sido reemplazadas por paneles sanitarios, resinas y materiales continuos que eliminan juntas y rincones donde puedan acumularse microorganismos. La asepsia ya no depende únicamente de lo visible, sino de complejos controles técnicos y protocolos especializados.

Sin embargo, el color verde continúa presente en muchos quirófanos modernos. Más de un siglo después, sigue siendo un ejemplo de cómo la ciencia y la física del color puede influir incluso en los detalles aparentemente más simples de un espacio médico.